
De todas las actividades que realizamos durante estos meses en la Casa Solidaria, podríamos reconocer, sin dudas, que lo más obsceno fue el operativo de pensiones.
De diez visitas que realizaron las trabajadoras sociales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación a domicilios de discapacitados, dos de ellos se encontraban además, desnutridos; Ana María, la jefa del operativo se ocupó junto a su equipo de que todos los solicitantes puedan cerrar sus trámites.
Llamó la atención el caso de una chiquita que se encontraba desnutrida, necesitaba ineludiblemente la actualización de su D.N.I. para la tramitación de la pensión; cuando se informó del obstáculo a la madre, esta respondió sencillamente que no haría nada y que si le querían dar el beneficio se lo den y si no, no.
Fue así que advirtiendo la indiferencia de la mamá, a primera hora del día siguiente colaboradores de la Casa se ocuparon de sacar a la menor y a su madre de la precaria construcción en la que viven justo en la barranca del río; las trasladaron para tomar la foto de la niña, luego pasaron por el Registro Civil a fin de completar el trámite de identidad y después a la Casa Solidaria para que pudieran gestionar y así acceder a la pensión por discapacidad y obra social de la menor.
Destacamos el episodio porque creemos que muchas familias de la ciudad no toman conciencia de la crítica situación social, económica y cultural por la que atravesamos.
Lo que pretendemos con este hecho es advertirlos; y sin pretender hacer un análisis de causas y consecuencias, hacer un llamado a la reflexión, y pedirles que no den las espaldas a esta realidad, que la pobreza y la marginación no necesitan verla por televisión, existe a pocas cuadras de sus casas.
Como decía Martin Luther King “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos y de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos.”
Es por eso que llamamos a la sensibilidad de la población de Villa Gobernador Gálvez y los invitamos a que se acerquen a la Casa Solidaria; este espacio tiene por fin cultivar la solidaridad, convencidos de que todos tenemos algo para dar y también todos necesitamos recibir algo, al menos una sonrisa.
En esta institución continúa funcionando el ropero solidario los días miércoles, hay distintos cursos; también seguimos con el proyecto de la biblioteca popular.
Las instalaciones de la casa se encuentran a disposición de quienes deseen dictar cursos o clases, exponer obras o realizar charlas, la consigna es ayudarnos.
Hay un grupo de colaboradores que se dedican a asesorar sobre microemprendimientos y estamos organizando una cooperativa de costureras.
No dejemos morir este espacio y apoyemos en la medida de nuestras posibilidades las acciones que nos ayuden a sobrellevar nuestra existencia y la de nuestro prójimo; y sobre todo cultivemos nuestro espíritu que es lo único que nos llevaremos de este viaje.
Convencidos que en la búsqueda de la dignidad y de los más elevados valores encontraremos insoslayablemente el camino cierto para la construcción de una sociedad más justas y equitativa.
Agradecemos a quienes confiaron en nuestra propuesta y como lo había adelantado Mari, de un modo u otro la Casa Solidaria permanecerá abierta a la comunidad.
De diez visitas que realizaron las trabajadoras sociales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación a domicilios de discapacitados, dos de ellos se encontraban además, desnutridos; Ana María, la jefa del operativo se ocupó junto a su equipo de que todos los solicitantes puedan cerrar sus trámites.
Llamó la atención el caso de una chiquita que se encontraba desnutrida, necesitaba ineludiblemente la actualización de su D.N.I. para la tramitación de la pensión; cuando se informó del obstáculo a la madre, esta respondió sencillamente que no haría nada y que si le querían dar el beneficio se lo den y si no, no.
Fue así que advirtiendo la indiferencia de la mamá, a primera hora del día siguiente colaboradores de la Casa se ocuparon de sacar a la menor y a su madre de la precaria construcción en la que viven justo en la barranca del río; las trasladaron para tomar la foto de la niña, luego pasaron por el Registro Civil a fin de completar el trámite de identidad y después a la Casa Solidaria para que pudieran gestionar y así acceder a la pensión por discapacidad y obra social de la menor.
Destacamos el episodio porque creemos que muchas familias de la ciudad no toman conciencia de la crítica situación social, económica y cultural por la que atravesamos.
Lo que pretendemos con este hecho es advertirlos; y sin pretender hacer un análisis de causas y consecuencias, hacer un llamado a la reflexión, y pedirles que no den las espaldas a esta realidad, que la pobreza y la marginación no necesitan verla por televisión, existe a pocas cuadras de sus casas.
Como decía Martin Luther King “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos y de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos.”
Es por eso que llamamos a la sensibilidad de la población de Villa Gobernador Gálvez y los invitamos a que se acerquen a la Casa Solidaria; este espacio tiene por fin cultivar la solidaridad, convencidos de que todos tenemos algo para dar y también todos necesitamos recibir algo, al menos una sonrisa.
En esta institución continúa funcionando el ropero solidario los días miércoles, hay distintos cursos; también seguimos con el proyecto de la biblioteca popular.
Las instalaciones de la casa se encuentran a disposición de quienes deseen dictar cursos o clases, exponer obras o realizar charlas, la consigna es ayudarnos.
Hay un grupo de colaboradores que se dedican a asesorar sobre microemprendimientos y estamos organizando una cooperativa de costureras.
No dejemos morir este espacio y apoyemos en la medida de nuestras posibilidades las acciones que nos ayuden a sobrellevar nuestra existencia y la de nuestro prójimo; y sobre todo cultivemos nuestro espíritu que es lo único que nos llevaremos de este viaje.
Convencidos que en la búsqueda de la dignidad y de los más elevados valores encontraremos insoslayablemente el camino cierto para la construcción de una sociedad más justas y equitativa.
Agradecemos a quienes confiaron en nuestra propuesta y como lo había adelantado Mari, de un modo u otro la Casa Solidaria permanecerá abierta a la comunidad.
Afectuoso saludo y el más ferviente anhelo de que un nuevo amanecer nos encuentre unidos y confiados, trabajando por un mañana mejor.
